'Voces robadas' rescata los diarios de las infancias perdidas por las guerras.

El Mundo 24-10-2007
PILAR R. VEIGA (EFE)

 

MADRID.- Una selección de los diarios de guerra de niños y adolescentes que han sufrido los más terribles conflictos bélicos del siglo XX han sido recogidos en 'Voces Robadas', una antología reunida por Zlata Filipović y Melanie Challenger, dos mujeres que han vivido de cerca la pérdida de la infancia.

"Mientras siga existiendo una Anna Frank en Bosnia, Afganistán o Irak querrá decir que continua habiendo guerras en el mundo", ha afirmado Zlata Filipović (Sarajevo, 1980), que con tan sólo 13 años convirtió su diario en un éxito de ventas internacional.

Filipovic quien, gracias a sus escritos traducidos a 36 idiomas y con la ayuda de Unicef, pudo salir del escenario de la guerra y huir con su familia a París, ha confesado: "cambiaría mis estudios en Oxford y mi reconocimiento internacional por haber podido tener una infancia normal, con amigas y deberes en el colegio".

La idea de crear 'Voces robadas', publicado por Ariel, nació tras el encuentro entre Zlata Filipović y Melanie Challenger -escritora y autora de la adaptación del diario de Anna Frank para la ópera 'Annelies'-, precisamente en la casa-museo de ésta en Amsterdam.

Escritos durante los conflictos

Ambas han trabajado durante tres años en la recopilación de los diarios escritos por niños y adolescentes durante la Primera Guerra Mundial, el Holocausto, Vietnam, la intifada palestina, la guerra de Bosnia y Herzegovia o la de Irak.

Sólo tuvieron en cuenta tres requisitos: que estuvieran escritos por menores de 20 años, que hubieran sido redactados de verdad durante las guerras, y que hablaran del lado humano de quien los escribía.

Para la joven licenciada en Humanidades por Oxford, quien desde 1996, cada 5 de abril, recuerda el inicio de la guerra en Sarajevo, "siempre hay un antes y un después en la vida de una persona que ha vivido la guerra" y, quizá ella, "hubiera sido otra persona, a lo mejor una arquitecta".

Zlata, a diferencia de otros niños que aparecen en 'Voces robadas', no comenzó a escribir su diario porque se lo dijera su madre, sino porque le gustaba la escritura, le habían encantado los diarios de Anna Frank y de Adrian Mole, y "admiraba a unas amigas mayores que sabía que escribían diarios".

"Empecé mi diario para mantener sana la cabeza, pues además de leer, escribir y tocar el piano de vez en cuando no podía hacer nada más", recuerda la joven, que desde los 11 hasta los 13 años escribió su diario -'Mimmy'- escondida en su casa o en un búnker.

Dos años perdidos

La niña convertida hoy en una dulce mujer que realiza documentales sobre antropología escribió en 1993: "Dios, hemos perdido dos años oyendo disparos y bombas, lidiando con la electricidad, el agua, la comida y esperando la paz".

En la actualidad Zlata Filipović sigue colaborando con Amnistía Internacional y en talleres para estudiantes sobre Derechos Humanos para "concienciar a los más jóvenes sobre la cruda realidad que significa una guerra para las personas".

Pues uno de los grandes objetivos de las autoras de 'Voces robadas' es que el libro se convierta en materia de estudio en los colegios. Los niños "deben aprender la historia desde el punto de vista humano, no como algo teórico, sólo con fechas, nombres de lugares y cifras de muertos", subraya Filipovic.

Aunque no tiene respuesta para la pregunta que le hizo una niña estadounidense -"¿quién será el rostro de la paz?"-, Zlata Filipović no descarta que 'Voces robadas' tenga una segunda parte; "quizá incluyendo diarios de jóvenes de la Guerra Civil española y de otros conflictos bélicos de otros países", en donde las autoras están promocionando su emotivo libro.

Voces robadas. Diarios de guerra de niños y adolescentes.
© Edición: Zlata Filopović y Melanie Challenger.
© Traducción: Marc Jiménez Buzzi.